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martes, 16 de febrero de 2010

Crónica (tardía) de un año interesante

("rendirse, jamás!" dice un buen amigo mío...apenas tomando un descanso para seguir)

Los chinos suelen usar una frase que, curiosamente, puede aplicar para expresarle a alguien buenos deseos, así como para hacer todo lo contrario:

“Ojalá te toque vivir en años interesantes”.

Cómo se define un año interesante? El año en que te recibís es un año interesante, el año en que tenés un hijo es un año interesante, el año en que corrés tu primer maratón es un año interesante…

Pero también lo es el año donde hay una crisis económica, o un cataclismo…desde el punto de vista de la Economía o de la Historia…son hechos “interesantes”.

O sea: un año es interesante si suceden “cosas”. Buenas ó malas, esa ya es otra historia.

El 2009 fue un año interesante por demás, dado que (me) pasó absolutamente de todo.

Cambié de trabajo, cambié de hábito, cambié de status, cambié de humor, cambié de parecer, cambié de rumbo, cambié de ropa, cambié de idea.

Y cambié lo cambiado y no necesariamente lo cambié para volver a dejarlo como estaba antes. Me reí hasta generarme nuevas arrugas, lloré lo menos que pude, sufrí lo imprescindible para aprender más algún plus que yo misma dejé que me doliera.

Traté de enseñar, aprendí, me sorprendí, quise proteger y no siempre me salió bien.

Sentí mi propia escupida hacia arriba cayéndome en la cara y disfruté de todo tantas veces como la puta felicidad se dejó alcanzar. Y eso que corro despacito…ahora corro más rápido.

Me dieron besos, me dieron abrazos, me dieron amores y se me llevaron otros, algunos lugares ajenos se volvieron muy míos y otros que eran parte de mí se volvieron extraños. Me dieron piñazos disfrazados de palabras que me jodieron más que los que se dan con las manos.

Pateé pelotas con mis hijas y hubiera querido patear algunas otras, hechas de otro cuero…

Y me encontré con un año nuevo, un año raro.

Un año que marca el primer año de este blog y cuestiona su supervivencia: tengo un mar de incertidumbres por cada certeza que tenía para este año.

Es que ya ni de correr me acuerdo! Creo que para hacerlo se usaban championes…

Pero también pienso en que este no sólo ha sido un espacio de running, sino un espacio que cuenta (algo de) mi vida, con el running como parte. Así que tal vez sí corresponde, sí tiene cabida un post como éste, más cercano a la catársis que otra cosa.

El 2010 se presenta como un tiempo donde planificar es la más absoluta pérdida de tiempo: hablando justamente de tiempo, se presenta como un tiempo de dejarse llevar, de admitir que la ilusión del control ya terminó.

Parece momento de meditar, sobre lo que quiero y (sobretodo) sobre lo que NO quiero.

Y para mí, que tanto he corrido, no es mala cosa sentarme un poco y ver como las cosas pasan, en vez de empecinarme en que pasen a mi gusto y a mis tiempos.

En vez de zamarrear la puerta que se cerró, buscar una ventana. Y abrirla, porque la absoluta inercia tampoco es lo mío!

Alguien me enseñó una vez que el agua solita suele volver a su cauce.

Yo nunca pensé que eso fuera tan así, pero hoy tengo ganas de creerle…

Que sea un año “interesante” para todos, que sea un maravilloso año para todos.


sábado, 5 de diciembre de 2009

Papá quería un hijo varón

Siempre quiso uno. Él y también mi mamá.
Ambas veces la moneda les cayó del otro lado y la descendencia de los Reel fue femenina.
Así y todo, tan mal no le salió la jugada. Porque el Infierno en la Tierra llega para todo adolescente: el liceo. Cuando una niña mimada, con aires intelectuales y medio bobona llega al liceo, la única salida para no ser un completo paria es hacer cosas de varones.

Ir al Estadio, Amsterdam ó Colombes según correspondiera. Nunca Olímpica. Eso es para señoritas y viejos.
Tomar cerveza a la par de los amigotes. Y permanecer impecable o disimularlo convenientemente. Las borrachas papeloneras son nenitas que no saben tomar.
Meterse al medio del pogo y bancársela. Lo único que daba extra bonus era increpar cara a cara al “mano larga” de turno.
Mi hermana, la pequeña Reel, llevó las cosas al extremo, dado que durante toda su adolescencia ostentó un sobrenombre masculino. Mi pobre madre casi pierde la cordura por esas épocas…

Lo sorprendente fue descubrir que lo que hacíamos por supervivencia, terminó siendo un interesante modo de rodearse de chicos.
Desde esa época sostengo que vagos (ó no tan vagos) aires homosexuales, hacen que a los hombres les fascinen las mujeres con actitudes masculinas.
Así pasamos tantos veranos haciendo los asados en los campamentos de Rocha, para agasajar a los cordobeses que nunca faltaban. Uno de ellos me enseñó a abrir las botellas con el filo de un encendedor.
El día que, finalmente, me decidí a aprender a manejar, mi amiga Lola sentenció: “Yo te voy a enseñar a manejar como mi hermano me enseñó a mi: como manejan los hombres! Nadie te va a mandar a lavar los platos si yo puedo evitarlo!”
Fue así que deslumbré a mi novio, aquel día que arranqué su auto sin batería mientras él lo empujaba: manejando como un hombre.

Y vaya si he tratado de ser una señorita y luego una señora, pero qué mal me ha salido!
Con decirles que mis hijas y sus amigos se divierten conmigo cuando jugamos al fútbol, a los autitos o a las carreras…soy un bodrio con las Barbies! (NdeR: lo más “femenino” a lo que jugamos con las peques es a dibujar y a una especie de hockey con escobas y pelota de handball…)

El colmo lo protagonizó uno de mis Trotamigotes en la previa de la Nike 2009.
Cuando la charla que sosteníamos junto a otros varones se volvió netamente masculina, ofrecí retirarme para que hablaran libremente.
“Pero Elba! Si vos sos como un amigo con te*as!!!”
Y no es el primer hombre que me lo dice, y no sólo lo he escuchado de amigos…

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DUDE (LOOKS LIKE A LADY) - Aerosmith

Vale cantar. Canciones de Axel o de Montaner...canciones para chicas! Capaz que me cargo "Déjame intentar" de Carlos Mata en el Ipod y me motivo para trotear unos km el domingo...uh! No! Es el Clásico!!!

Buen finde y buenas corridas para todos.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Y yo que estaba tan tranquila durmiendo la siesta!

La frase que titula no es de mi autoría: la escuché hace un par de días y era literal.
A mi enseguida me surgió una interpretación mucho más ridícula, retorcida y pseudoprofunda: de algún modo, hasta hace un tiempo yo también venía durmiendo la siesta.
Fue así que, a mi modo, estuve de acuerdo con mi contraparte y repliqué: "Psé...yo también estaba muy tranquila durmiendo la siesta".
Abrí un ojo. Luego el otro. Con una modorra de proporciones y un malhumor considerable, me despegué de la almohada. Me lavé la cara y los dientes. Me inspeccioné la cara en el espejo, una aterradora experiencia.
Me guste o no me guste, estoy despierta. Y me termino alegrando, pese a lo cómodo que hubiera sido seguir durmiendo.
La siesta se terminó.
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OTRA siesta que se termina, es la de los championes!
Desde Melo, donde tantas cosas suceden, una vez más Elba Reel se las verá con el asfalto.
Vuelvo a correr...
El circuito de votación queda de paso, cumpliré con el deber ciudadano en short y championes.
Y con los Peas a todo trapo en el Ipod:

LET'S GET IT STARTED - Black Eyed Peas

Vale cantar. Yo pienso hacerlo de principio a fin del circuito...recuerden que en Melo corro por una ruta tan concurrida como el Atacama...y con similar temperatura!

Buen finde, buenas corridas y buen balotage para todos. Que Dios nos pille confesados, como dicen en España...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ser ó no ser

Una de las cosas que más me gustan, que más disfruto y que definitivamente, me hace vivir es sorprenderme.
No deja de ser sorprendente, justamente, ya que tengo una tendencia cuasi patológica a planificarlo todo.
Sin embargo, cuando El Orden Natural hace de las suyas, por un lado siento que se me cae la estantería y por otro, me siento sumamente motivada por ese repentino giro.
Será porque me gusta eso de resolver sobre la marcha, será porque siempre mis planes deshechos se convirtieron en mejores destinos de lo que yo había pensado para ellos.
De ahí que desde hace tiempo una de mis frases más repetidas sea “vamos viendo”.
Adaptación pura.

Como sea, sorprenderme cada vez es más difícil y por eso es tan alucinante cuando pasa.
Será porque me estoy poniendo vieja y ya he visto unas cuantas cosas.
Será porque muchas cosas amagan a ser diferentes y son muy pareciditas entre sí…

Hay algo que alguna vez hayan querido ser? Ok, piensen en eso. Yo, por ejemplo, cuando era niña quería ser La Mujer Maravilla (NdeR: ahora de grande también, aunque por diferentes motivos).
Listo? Ahora imaginen que un día, un momento cualquiera, sostienen el siguiente diálogo con una persona a la que acaban de conocer:
Persona: Pero vos sos la Mujer Maravilla!
Elba Reel: Mmmmmno…no soy.
P: En serio?
ER: Sip, en serio.
P: Qué cosa! Estaba segura de que eras La Mujer Maravilla! Bueno, cuando te vi me pareció…

Sorprendidos?
Yo sí.
Y qué tal si les dijera que hace ya unos meses, otra persona igualmente desconocida me dijo algo similar?

Será que proyectamos sutilmente los que sentimos y los más observadores lo cazan en el aire?
Será que tengo mucho más de la La Mujer Maravilla de lo que yo misma quiero reconocer?

Me gusta creer en la opción 2. Permiso, me retiro a disfrutarlo.

I WAS MADE FOR LOVIN’ YOU – Kiss

Vale cantar. Les debía el Bonus Track del viernes, no? Ah, sí…
Para los que fueron hechos para algo y se las arreglan para torcer el destino ó para disfrutarlo.
Y para los que estén corriendo con un poco más de disciplina que yo, que ando de-sas-tro-sa...
Es un precioso tema para trotear.

Buena semana y buenas corridas para todos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El que quiera pescado...que se moje?

"Si después de conocerme bien sigue diciendo que es mi amigo, es uno de los buenos", decía Kurt.

“Todos tenemos días difíciles”, frase remanida si las hay.
La mayoría de nosotros la hemos dicho y/o la hemos escuchado.
Hay días en que el mundo nos parece intolerable y hay días en que cada átomo del mundo parece volvérsenos en contra.
Pero, a mi modesto parecer, los peores días son aquellos en los que ni yo me banco.

No es falta de autoestima.
No es disconformidad.
No es histeria.
Es la desesperante constatación de un pensamiento espiral: me doy cuenta de que no me banco mi forma de resolver las cosas, que quisiera actuar diferente, que me gustaría llevar los mismos planteos por otros caminos. Pasa que ese modo de actuar es el que me permite expresarme con claridad y honestidad. “Malo, pero mío”, se podría decir.

‘Tonce? Qué hacer? Conservar la Mrs. Hyde de ésta Dra. Jekryll ó implementar una especie de electroshock de tolerancia, planteos con voz pausada e intercambios de los que todos salimos fortalecidos?

Soy impulsiva.
Soy cabrona.
Soy discutidora (NdeR: agárrense si llego a estar convencida de que tengo razón!).
Yo soy así.
Pero no soy rencorosa ni busco ser hiriente (NdeR: me voy a anotar un par de porotos, así no los espanto tanto…).
Soy así. Los que me conocen, saben que soy así.
Los que saben que soy así y se quedan espontáneamente, saben a lo que se exponen.

‘Tonce? Qué hacer? Me parapeto en el entendido de que están avisados, así que si no les gusta, jod*erse?
Es una opción. Era una opción, bah.
Quizás, porque nunca antes había visto que puedo herir mucho. Aún sin intención, aún teniendo razón…

Una de las tareas más duras y fundamentales que tienen los amigos es la de mostrarnos nuestras miserias. Nadie se expone a un trabajo tan insalubre si no es por lo que le importamos. Y, encima, ni remunerado está.
Cada vez que un amigo me enseña algo, siento que crezco.
Cada vez que un amigo me muestra mi lado malo, me ayuda a ser mejor persona.

Que para eso estamos acá, si mal no recuerdo: para aprender en base a equivocarnos.

Así, pues…tendrán que seguirse mojando, amigos míos.
Pero intentaré que no sea hasta el cuello!

Perdón y gracias.

sábado, 3 de octubre de 2009

Tomálo como de quien viene


Hace unos días atrás sostuve un intercambio acerca de conversaciones y vínculos.
Me explico un poco: el tema salió a raíz de la hora de la cena y las charlas que se dan o no en ese momento.
Mi contraparte sostenía que era normal quedarse sin tema, que no había que alarmarse si uno se quedaba callado mirando el fondo del plato y no la cara de su pareja, por ejemplo.
Yo digo que no es así (NdeR: no voy a referirme a las charlas con los hijos, ya que dadas las edades de las mías, aún no tengo experiencia al respecto).
Y no digo que, con tal de mantener una conversación, haya que hablar del tiempo (NdeR: pocas cosas me ponen de peor humor que me hablen del clima, sobretodo si el que habla es el taxista que me está llevando).
Lo que yo digo (y esto es absolutamente personal y discutible) es que el interés de la charla no reside en el tema en sí, sino en QUIEN lo dice.
Y a mi me pasa que las cosas más triviales se vuelven fascinantes en boca de alguien interesante. Puede ser mi hermana, mi pareja, mis amigos…no importa: si el que habla es interesante, sus dichos tienen altas probabilidades de serlo también.
Es una de las mil formas en que yo creo que se construyen los vínculos.
Es ese “ser compañero”, ese disfrutar de compartir con el otro. Lo que se comparte es anecdótico, porque el verdadero placer reside en compartirlo con “ese” alguien.
Puede ser un gran programa para uno, otra vez será algo importantísimo para el otro…pero “el hecho” no deja de ser una buena excusa para pasar el tiempo al lado de alguien que hace que la vida sea fabulosa.
He comprobado que tener cosas en común estrecha lazos, pero…es menos válido compartir algo que no se tiene en común? ELEGIR hacer algo por el gusto de estar con alguien? Dejarse “convencer” de asistir a un evento o actividad porque sabemos lo importante que es para “el otro”?
No, no es menos válido.
Por eso no creo en esos silencios vacíos. Hay silencios que son necesarios, en la soledad de la meditación y también en compañía, pero son silencios que expresan mucho, que se acompañan de gestos o miradas. Y que no necesitan ser llenados a prepo con palabras: hasta da pena romperlos.
Compartir lo banal y lo trascendente con alguien que elegimos…pasar la vida con alguien que elegimos…casi nada.
A propósito, no mencioné que correr siempre me pareció un bodrio, hasta que mi querida amiga Pilar me dijo que no había nada mejor para sacarse el kilaje post parto.
“Pero yo detesto correr!”, le dije. “Y bueno – replicó – corré un par de meses, bajá los kilos que quieras y no corras nunca más!”
Mirá donde terminamos, Pili…

Every breath you take - The Police

Vale cantar. Yo me la llevo al Penitente, el domingo corremos la Salomon.
Entre el lunes y el viernes (con suerte!) vuelvo con el race report y alguna otra reflexión chota para aburrirlos como hoy...

Buen finde y buenas corridas para todos.

lunes, 24 de agosto de 2009

Nostalgia? No, gracias.

El péndulo de cuarzo rosa recorría la cajita de mimbre.
Adriana, mi terapeuta, lo sostenía esperando que se detuviera sobre una de las esencias.
“A qué no adivinás?”, me decía invariablemente, una vez que la pequeña piedra rosada había apuntado a uno de los frasquitos.
“La de la nostalgia??? Otra vez???”, decía yo, aún incrédula.
Adriana abría su libro con las especificaciones de las Flores de Bach y me leía las características e indicaciones de cada “flor” que me había señalado el péndulo.
Cada semana hacíamos esto, de modo de ajustar el tratamiento al momento que transitábamos en la terapia.
“Honeysuckle – leía Adriana – se utiliza en pacientes apegados al pasado, que viven añorando los hechos ya vividos, recordándolos selectivamente en sus aspectos positivos”.
Adriana decía que vivir nostálgicamente me “salvaba” de aceptar el devenir de las cosas, de reconocer que todo cambia constantemente y de obligarme a mí misma a aceptarlo.
Me llevó mucho tiempo “operarme” de esa visión romántica del pasado, y mucho tiempo más dejar de preocuparme tanto por lo que vendría.
Aprender a disfrutar de ESTE momento, es una tarea diaria para mi. En los últimos tiempos, el hecho real de que las cosas pueden cambiar de un momento a otro se ha manifestado con más fuerza que nunca.
Lo que se suponía que nunca iba a pasar, pasa.
Lo que angustiaba, alivia.
Lo que era negado, se acepta.
Aferrarse a ese pasado donde todas las cartas están a la vista, donde no hay riesgos ni decisiones que tomar…es una verdadera tentación.
“Como a nuestro parecer, todo tiempo pasado fue mejor”, decía Manrique y cuanta razón tenía.
Pero si lo pensamos, si somos honestos, nada se compara con la sensación de estrenar un día nuevo.
Esos días en los que me levanto sin miedo, es un verdadero disfrute saber que nada será igual.
A veces me he tomado demasiado en serio a mi misma. Y la vida se ha encargado de c*garse de risa en mi cara!
He planificado, medido y clasificado, todo para que en una décima de segundo el mundo cambie y yo de nuevo esté en la largada.
No voy a decir que ya no planifico.
No voy a decir que ya no me preocupo.
Pero hay días en que me gusta creer que yo manejo, y otros en que dejo que me lleven.
Claro, igual me permito estar nostálgica algunas veces. Pero es más “saudade” que nostalgia. Es esa tristeza de saber que ese tiempo (y todo lo que conllevaba) ya no vuelve, pero sintiendo la alegría de haberlo vivido.
Porque llevo años comprobando que HOY es el mejor día. Sin dudas.
Como dice el Nano: DURO CON ÉL!
…………………………………………………………………………………………
Al margen de este rapto de filosofía (de la más) barata, bien sabemos todos que La Noche de la Nostalgia es un verdadero fenómeno nacional, más allá de que comulguemos o no con la temática.
Como este es el post de retorno luego de la licencia, me voy a permitir mechar un Bonus Track fuera de viernes.
En un día dedicado a la música de otro tiempo, no podíamos quedar indiferentes!
Les dejo esta sugerencia nostalgiosa, un tema con polenta para mover las patitas. Más que para correr rápido, para sacar fuerzas cuando nos vamos quedando.
En aquellas pistas de Mix y La Locomotive, Elba la adolescente metía pasos de marcha con la voz de Freedom Williams. Con todo y botas borceguíes.

Gonna make you sweat (everybody dance now) - C&C Music Factory + Freedom Williams

Vale cantar. Y pispear el video a los 03:49...coincidencias?

Buena Nostalgia, buen feriado y buenas corridas para todos.
Es grato estar de vuelta.

martes, 21 de julio de 2009

Cosas (tontas, pero que joden) que NO me pasaban antes de dedicarme a correr

(NdeR: vamos a ir aflojando un poco la temática...hoy vamos a obviar la etiqueta "lesiones". Los invito a rememorar las épocas en que no corríamos y no pasábamos por esta clase de cosas. Espero sus propias listas...)

* Decirle a alguien (un vendedor de una tienda deportiva, por ejemplo) que soy corredora y sentir que sueno MUY pedante.
* Pasar todo el verano tratando de emparejarme el “bronceado camionero” que me deja la remera y el short.
* Darme cuenta de que me paso hablando de correr y que la gente a mi alrededor se embola un poco.
* Estar condenada a no poder conservar un buen brushing dos días seguidos.
* Que me propongan terrible programa de vacaciones o fin de semana y decidir ir o no en función de las oportunidades que pueda tener para correr.
* Usar sandalias con las uñas de los pies todas negras y/o deformes.
* Comprar la vaselina en la farmacia de la cuadra, despertando toda clase de especulaciones sobre las actividades de una madre de familia.
* Tener que meter en cajas la “ropa de gente”, por el lugar que ya ocupa la ropa de entrenar en el ropero.
* Tenerle más miedo a un tirón que a la gripe porcina.
* Experimentar instintos asesinos hacia quienes le dicen “maratón” a cualquier carrera de calle. GRrrr
* Sentir la ironía del destino: yo juzgaba como “desquiciada” a la gente que salía a correr bajo lluvia…

lunes, 6 de julio de 2009

Qué he hecho yo para merecer esto?

(seguimos con el leit motiv novelas: al fin encontré mi parecido con Araceli, estoy tan sorda como ella en "Nano"...)

A priori, suena a frase de descontento. Y también a peli de Almodóvar.
Pero después de lo vivido el sábado pasado, vale preguntarme si me merezco tanto cariño.
Mientras yo me quejo de mi lesión de rodilla y de la otitis que me mantiene semialienada, mis amigotes pergeniaban una sorpresa.
Paso a contarles.

El sábado pasado celebramos una nueva Trotaparty (NdeR: bacanal gastronómico del que participan Trotamundos y allegados, con algún motivo como excusa para reunirnos, reírnos y comer). Es tradición armar una de estas fiestas luego de cada maratón. Además, esta vez también celebramos la pérdida de soltería de otro Trotamundos: el Pichón se nos casa el próximo viernes.

Y estaba anunciada alguna "sorpresita". Se suponía que yo iba a darles una sorpresa a todos.
Me explico: mi amigote Matute tuvo una de sus creativas ideas para compensarme por no correr Montevideo conmigo.
Resulta que el tipo se dedicó a hacerme un seguimiento desde los últimos días de entrenamiento hasta el mismo momento de la maratón. Con todo y entrevistas.
Para lograrlo, se "fumó" sendos long runs que compartí con H, persiguiéndonos por toda la Rambla. Y tuvo que hacer otros sacrificios, como devorar muffins de Mc Café mientras yo hablaba frente a cámaras.

El resultado: un registro completo(como pocos amateurs deben tener) de mi primera maratón. Horas de grabación y cientos de fotos.
La idea era (hasta donde yo sabía) que el video se exhibiera en la Trotaparty para sorprender a los demás. Resulta que no sólo ya sabían, sino que me habían preparado una serie de saludos de felicitación por haber logrado el objetivo.
Que vulnerante es llorar en público...

Así que, recuperada de un fin de semana de aquellos (despedida de soltero del Pichón, Trotaparty) para una señora mayor como yo, estoy canalizando frustraciones cumpliendo al pie de la letra con mi programa de rehabilitación. Todo marcha muy bien, Ana está feliz con mi desempeño y me ajusta la rutina casi a diario.
Sigo sorda como una tapia, pero de a poco espero ir mejorando. Queda esperar la consulta con el otorrino, para que evalúe que tan grave es la lesión que me encontraron.
Pero soy optimista.
No puedo no serlo. En estos días he recibido tantas buenas cosas, que el hecho de no estar corriendo ha pasado a un relegado plano.
Por supuesto, quisiera volver a entrenar pronto.
Pero estas mini vacaciones impuestas me están dejando disfrutar de otras cosas.
Mañana, por ejemplo, es probable que vaya a ver una exposición de fotografías sobre el rock uruguayo de los '80. Música e imágenes con las que crecí y que (en parte) moldearon lo que soy hoy. Ya les contaré.

No viene mal parar de vez en cuando. A mi me está sirviendo para revalorizar, entre otras cosas, el placer de correr. Quizás estaba corriendo por inercia, luego de la maratón.
Nos vemos el viernes para el Bonus Track.

Buen resto de semana y buenas corridas para todos

viernes, 3 de julio de 2009

Más vale agua que roble

(hacé memoria, Echarri...vos la pasaste peor en la novela)


Facundo Cabral comparaba un roble y el agua frente a los obstáculos. Decía que el roble era derribado por el viento debido a lo mismo que le daba fortaleza: su rigidez.

El agua, en cambio, aunque parezca débil tiene la virtud de amoldarse a cada superficie. Así, lenta y tercamente llega a donde se propone.

Esto no lo descubrió el bueno de Facundo, claro está. No es más que una esquematización muuuy llanita de la Teoría de la Evolución de Darwin: la supervivencia del más apto.


Para traer todo esto a tierra, les cuento que desde hace un par de días sufro una otitis que me tiene sorda. También me tenía agonizando de dolor, hasta que dí con la dosis correcta de analgésicos. O se me cayó el oído, lo que haya ocurrido primero.

Parece que tengo una infección en el conducto, lo cual me produjo una lesión que habrá que evaluar al final del tratamiento.


En otras palabras: aún cuando la rodilla me dejara correr, sufriría como cochina con el retumbar de los impactos en el oído.


No vayan a creer que falté a mi sesión de fisio por esto.

Allí estuve (con mis championes), hice todos los ejercicios como una paciente muy paciente y escuché con atención las modificaciones que introduciremos a la rutina de modo de hacerla más efectiva.

Un tema que me preocupaba era la piscina, con mi oído infectado. Parece que la rehabilitación en sala de aparatos será suficiente. Aleluya.


Hoy voy por mi tercera sesión. Seguramente, Ana me agregará tobilleras ahora que la rodilla ha respondido bien al incremento de series.

Sigo sin dolor y eso es muy alentador. También siento que la inestabilidad disminuyó bastante, al menos no se me descalabra la pierna cuando bajo un escalón.


Mientras, las vacaciones de invierno van completando su primera semana.

La tarea de mamá full time es, definitivamente, más agotadora y desafiante que cualquier carrera. También es mucho más satisfactoria.

Ayer fui con la mayor a ver el musical de Cantacuentos. Su fundadora, Nancy Guvich, tenía un grupo llamado Canciones para no dormir la Siesta, cuando yo era niña.

Es muy loco y muy emocionante a la vez que mi hija cante las canciones que yo cantaba con mi mamá.

El fin de semana, planeamos ir al cine. La semana próxima, seguramente veamos a los Bosquimanos Koryac en el Teatro Solís. Veamos que tal le parece a Lala el teatro negro. Y yo veré que tal quedó nuestro histórico teatro, ya que no he podido ir desde su reinauguración.

Como verán, la cuestión sigue siendo disfrutar, incluso de lo negativo. Ya he dicho que la lección me ha salido barata y espero haber aprendido.

A propósito, ya estamos diseñando una rutina para cuando regrese al gimnasio "regular". No van a decir que no soy una paciente ejemplar.


De adaptarse se trata, de aprender de macanas propias, de "cancelar" un rato tooodas las negatividades y permitirse disfrutar de las buenas cosas.

A propósito de todo esto, les recomiendo pasar por el blog del Tritim, y leer este post en particular. Gracias Germán por haberlo linkeado para mí.


Hace 14 días que no corro.

Superaré esto y lo que vendrá después. Y después de eso. Y lo que sigue también. Tercamente, obstinadamente, hasta la desembocadura!


Resistiré - AQM


Vale cantar. Que chica con suerte, Celeste. Encima, le pagaban...


Buen finde y buenas corridas para todos.


jueves, 23 de abril de 2009

El fascismo nuestro de cada día

(sobre la calle Acevedo Díaz, próximo a Tres Cruces: también le habrán querido robar el gorro a este graffitero?)

El martes pasado tenía pautado 19k, siempre siguiendo el plan para Montevideo 42k.
Se suponía que iba a estar acompañada, pero mi socio desistió por cuestiones de higiene. Me explico: el corte de agua afectó a gran parte de la ciudad, incluyendo el club donde suele ducharse.
Así las cosas, me vi solísima para encarar la corrida y lo peor: sin música, ya que se suponía que iría charlando.

El no llevar mp3, de vez en cuando, es interesante. Me permite conectarme mucho más con lo que pasa afuera. Cuando llevo música, la cabeza viaja hacia adentro y no reparo en nada más, a menos que sea suficientemente llamativo o peligroso.
A propósito de esto último, a la altura del mojón 5, un grupo de gente llamó mi atención. A pesar de que no veo nada de lejos, no me costó identificar que se trataba de “planchas”. No había nadie más en la vuelta y yo empecé a ponerme nerviosa.
Tenía motivos: por el mes de Enero (si mal no recuerdo) uno de estos “ejemplares” trató de robarme el gorro en plena Rambla de Pocitos.

Seguí avanzando con cara de “sé artes marciales”, pero ellos hicieron su jugada: “opa, mirá como me hago un gorro!”, “devolveme los championes, cheta”.
Identifiqué un punto en el horizonte y miré fijamente, con la adrenalina a tope esperando el “tirón” para sacarme el gorro o el empujón para llevarse los championes.
Y seguro marqué la mejor pasada de mi vida, una lástima que no chequeé el crono…

Nada sucedió. Tardé unos minutos en recuperarme, sin poder dejar de recordar el episodio del verano.
Yo iba rumbo al Este, a la altura del mojón 9. Estaba concentradísima, porque era un día de cambios de ritmo y encima se me venía el repecho de Kibón.
Vi venir aquel chico en bicicleta, no tendría más de 14 años.
Sentí el golpe en la visera del gorro y como se caía al piso.
Como lo tenía enganchado en la coleta del pelo, no pudo llevárselo.
Contrariamente a lo que yo misma recomiendo a todo el mundo, mi primera reacción fue correr tras aquel chico, sin saber si estaba armado ni que haría con él, en el hipotético caso de que lograra alcanzarlo.

Sin embargo, cuando reaccioné, no fue eso lo que me asustó.
Lo que me espantó de mí misma fueron los horrores que salieron de mi boca mientras lo perseguía. No sólo insultos del calibre que se les ocurra, sino cosas del tipo “después de quejan si los c*gan a tiros!”

Como la mayoría de los mortales, tengo mi componente discriminatorio. Congénito y adquirido. Lucho contra él, trato de eliminar de mi vocabulario frases hechas que desvalorizan a la gente por el hecho de pertenecer a determinada raza, opción sexual o religión. Intento no formarme una opinión sobre las personas hasta conocerlas, aunque sea mínimamente.
Procuro educar a mis hijas de ese modo.
Verme gritando consignas casi fascistas tras un chico, me hizo morir de vergüenza.
Vergüenza de mí, de las cosas que hay en mí.

Es cierto, tengo derecho a tener lo que tengo. No se lo saqué a nadie, me lo gané.
También es cierto que no quiso robarme comida, porque se moría de hambre. Ni un medicamento, porque no podía comprárselo a un familiar enfermo.
Pero yo me podría haber comprado otro gorro como ese, si hubiera logrado robármelo.
Ese chico, seguramente, no sólo no va a poder conseguir ese gorro de otro modo: tampoco es probable que tenga ni una de las oportunidades que yo he tenido.
Ni de estudiar, ni de laburar, ni de tener una familia que me diga si estoy equivocada en lo que hago.

Hace muchos años, cuando trabajaba en un laboratorio, me dejaba atónita el modo en que el asistencialismo está arraigado en gente de bajos recursos.
Llegaban con la receta del medicamento que le había dado el doctor y, como el hospital no tenía, venían al laboratorio “porque si en el hospital no me lo dan, me lo TIENEN que dar ustedes”. Una locura. Andá a explicarles que no, que no es así. Que es el hospital el que tiene obligación, no el laboratorio. Andá también a explicarle a una mamá que no le vas a dar la leche de soja que tiene que tomar su bebé alérgico. Y convencete de tus propios argumentos.

“Yo no tengo. Entonces, como vos tenés, estás en la obligación de darme. Aunque vos labures y yo no mueva un dedo, tengo derecho”.
Sí, muchas veces este es el razonamiento.
Estoy segura de que muchos han escuchado historias del tipo “le ofrecieron trabajo, pero prefirió quedarse pidiendo en un semáforo”. Y es cierto.
También conozco gente que sólo necesita oportunidades. Nada más.
Cómo reconocer quién es quién? No lo sé. Y los que se supone que saben, tampoco le pegaron mucho. El Plan de Emergencia es un ejemplo.

Y si lográsemos identificar quienes apreciarían una oportunidad? Qué haríamos con el resto?
Qué se hace con las personas que no les interesa laburar, que vienen de generaciones y generaciones de gente que vive de otra gente? Miserablemente, pero viven de otros.

Entonces: se justifica que haya intentado robarme? No, claro que no.
Pero tampoco me daba derecho a pensar y a decir lo que dije.
El caso es que yo me creía mejor persona…

miércoles, 4 de marzo de 2009

Ser/Mujer


El 8 de marzo se celebrará un nuevo Día Internacional de la Mujer.
El origen de esta fecha se remonta a épocas en que las mujeres luchaban por el derecho al voto.
Tal vez mi tibio o casi nulo feminismo se deba a eso: nací en una época donde hay muchas cosas resueltas, cosas a las que otras dedicaron sangre (click aquí para saber un poco más).
No critico a las feministas, sólo hay “igualdades” que me parece que restan. Obviamente, no hablo de que ganemos menos por iguales tareas ni de que, para ocupar cargos tradicionalmente masculinos, tenés que ser un prodigio.
Apunto más a esa “masculinización” que veo en muchas mujeres. Incluso en mí, que tengo una familia donde los hombres son absoluta minoría: nos masculinizamos, nos ponemos más pragmáticas, elegimos seguir el camino de las pruebas fehacientes y no el de la intuición, ese don maravilloso que se aloja en el par cromosómico XX…
Ni hablar de la comprensión, muchas veces sustituída por la tolerancia. Comprender es aceptar al otro, es un “esta persona es así, la quiero así? Ok, entonces ya sé que esperar”. Tolerar es más un aguantar, es más un “es lo que hay y cuando no me lo banque más, chau”. Me suena más a "soy tan superada, tan más que vos, que te tolero en tu errado proceder". Siento que últimamente la tolerancia tiene mejor prensa que la comprensión...

Soy un poco machista, lo sé. Mis apreciaciones pueden sonar anacrónicas, también a mi me lo parece. Pero sostengo que las mujeres no deberíamos pelear por más igualdades de las que nos corresponden como personas que somos.
Madre Natura no es boluda. Por algo la vida llega a través de nosotras, por algo soportamos mejor el dolor (físico y espiritual), por algo criamos y alimentamos: porque tenemos lo que se necesita para hacerlo. Nuestras diferencias hacen que nos complementemos, hombres y mujeres, ese fino equilibrio entre el on/off masculino y el femenino cuestionamiento de TODO.
Está escrito en nuestro código genético, desde que el primer hombre mató al primer mamut y lo llevó a la primera choza que construyó la primera mujer.
Muchos hombres que conozco están perdidos en el espacio: su instinto proveedor de alimento y seguridad está desapareciendo.
Nosotras trabajamos, parimos, estudiamos, vamos al gimnasio, al astrólogo y a terapia…para que necesitamos a los hombres??? Sexo, dirá Ud. Y a que hora????!?!? Nunca hay tiempo, o bien siempre estamos demasiado cansadas, de tanto que abarcamos…
Por eso digo que hay igualdades que no sólo no suman, sino que nos privan –a hombres y mujeres- de desarrollar nuestras mejores cualidades de género.
Insisto en que los atributos de los que hablo son espirituales, no es una generalización de todos los actos banales asignados a uno y otro sexo.
A ninguna mujer se le han caído las pestañas por cargar una bolsa de escombros (NdeR: hablo con conocimiento de causa) ni ningún hombre ha quedado impotente por lavar los platos (NdeR: también lo he comprobado personalmente).
Yo siempre creí que mi realización estaba en mí misma.
Empecé a trabajar siendo chica, estudié mucho muchas cosas y no quería ni escuchar hablar de hijos propios. Huía despavorida de cualquier cosa que limitara mis libertades.
“Uno suele hallar su destino en el camino que toma para evitarlo”, dice el Maestro Oogway en “Kung Fu Panda”.
A mí me pasó.
Pero no quiero decir que el destino de toda mujer sea ser una Susanita tardía como yo. No, señor. Quiero decir que, a veces, esperamos tanto de nosotras mismas, que nos olvidamos de pensar en si queremos realmente todo lo que esperamos.
Y sé que este post es “quejarse de llena”. Pero es la época que me tocó vivir. En otras, seguramente me hubieran quemado en la Plaza Matriz por bruja o me hubieran señalado con la letra escarlata…
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Luego de esta breve introducción, les cuento que el 8 de marzo no será un día cualquiera en la ciudad de Buenos Aires.
Nike celebrará la 3ª edición de “La carrera de las chicas”, una competencia de 5k exclusiva para damas.
Este año bajo el slogan “Nosotras también corremos”, se espera una masiva concurrencia dada la corta distancia de la prueba y el explosivo crecimiento del running en los últimos tiempos.
Para algunas, una carrera cualquiera. Para otras, una linda remera Dri-fit. También están esas que aprovecharán para bajar sus tiempos.
Pero hay una (al menos, una) que espera esta carrera con singular entusiasmo: el entusiasmo del debut.
Para Ilu, creativísima cocinera vegetariana y distinguida seguidora de este humilde blog: éxito, viento a favor, temperatura óptima, piernas livianas y el disfrute total en tu primera carrera. Salú!