Y sola me fui motivando, a medida que empezaba a pasar cada vez más mojones rojos en la Rambla y los kilos bajaban casi tan rápido como habían subido.
martes, 15 de diciembre de 2009
Hola, me dejan jugar con ustedes?
Y sola me fui motivando, a medida que empezaba a pasar cada vez más mojones rojos en la Rambla y los kilos bajaban casi tan rápido como habían subido.
sábado, 31 de octubre de 2009
Por que sí! Por qué no?
El tema era que la plantilla de mis sueños no aparecía, o que a duras penas lograba hacerme tiempo para actualizar el propio blog...mire si me iba a poner a buscar plantillas!!!
Luego, la plantilla tan ansiada apareció. Buscando otra cosa, digamos que ella me encontró a mi.
Ahí pensé: "bue...ya que estamos, esperemos a enero y renovamos con la excusa del primer aniversario de Fiate".
Hoy me levanté pensando diferente.
No voy a esperar para darme el gusto.
Tenía ganas.
Lo que no pude fue terminar de agregarle componentes, como la lista de links que está incompleta. Prometo ocuparme a la brevedad.
Espero que les guste.
En un blog donde los vaivenes son casi un leit motiv, esa imagen anquilosada era (por lo menos) un contrasentido!
Hasta la próxima.
viernes, 30 de octubre de 2009
La lluvia cae sobre Montevideo...
miércoles, 24 de junio de 2009
Si Filípides hubiera llevado algunos aquel día...
Como todavía estoy sin correr y sin decidir mis próximos objetivos deportivos, me estoy dedicando a comer.
Y hace tiempo que quería postear algo acerca de estos pequeños manjares envueltos en celofán. Los Ticholos.
Esta delicia de origen brasileño es, simplemente, un espeso dulce de banana y azúcar que se presenta cortado en pequeños bolques.
Para mí, son absolutamente adictivos. Marido también los adora, por lo que solíamos comprar paquetes como el de la foto, que traen 50 unidades. Duraban una semana, a lo sumo.
Como será la cosa, que para asegurarme el stock necesario en la Maratón de Montevideo, compré el paquete el día anterior!
Lo mejor de todo, es que ahora son un alimento de los permitidos.
Su contenido de potasio y glucosa los hacen excelentes repositores para los corredores, además de que su formato los vuelve muy prácticos para llevar en los long runs.
Contiene una insignificante cantidad de fibra, por lo que minimiza el riesgo de sufrir alguna "urgencia" en carrera.
Son libres de grasa y colesterol.
A mi me funcionan como si fuera jugo de Gummibaya. Incluso, me resultan menos pesados que consumir la banana natural, que siempre me cae mal cuando corro.
Tiene alguna contra este prodigio alimenticio? Sí, claro.
Aportan cerca de 85 calorías por 30gr (aproximadamente 2 ticholos), digamos que no son "light".
Y su precio ha aumentado notablemente con el paso del tiempo (NdeR: siempre tuvo fama de golosina barata y hasta ordinaria). En Montevideo, un paquete de 50 unidades puede costar entre 85 y 100 pesos, unos US$ 4.
Cerca de la frontera con Brasil, la cosa cambia. El mismo paquete se consigue por 60 pesos.
Allí también se consigue una variante conocida como "balas de banana". Son una suerte de caramelos masticables de textura más áspera que el ticholo, a cuya composición agrega glucosa.
Pero por estos lados, al menos por ahora, nos contentamos con los tradicionales bloquecitos.
Salvo en mi caso, que mando a mi hija mayor a extorsionar a su abuelo melense...y cada poco tiempo me llega la encomienda con bolsas repletas de balas de banana...
No duden en pedirme que les convide, si me ven haciendo mi long run por ahí.
Hasta el viernes (y deséenme suerte, que hoy veo al deportólogo!)
martes, 17 de marzo de 2009
La Justicia ES Infinita
miércoles, 28 de enero de 2009
Un amigo se hizo un lifting...
Fue obra de Cocoa, célebre tatuador de la época. Lo elegí porque fue el único que no me tiró una pila de biblioratos con diseños predefinidos.
"Quiero un sol", le dije. Él agarró un lápiz, una hoja en blanco y dibujó a Señor Sol.
Casi doce años después, ya no era el mismo. La tinta expandida no dejaba ver sus múltiples detalles y toda la "vida" que Cocoa le había dado a sus rasgos era imperceptible.
Había que hacer el "retoque".
Pero quién lo podría hacer? (NdeR: la última vez que había visto a Cocoa fue en el verano de 2000 en Cabo Polonio).
Mis decisiones acerca de los tatuajes se resuelven más o menos así: paso tiempo (años) pergeniando la obra. Una vez decidido, un día cualquiera, establezco que tiene que ser ESE día y salgo a buscar al ejecutor. Generalmente, me decido por el que genera más empatía. Tengo una lista de talentosos, de ellos elijo al que me parece que me entendió mejor.
Recordé mi anterior intento de retocar a Señor Sol. El "elegido" fue Elefante, que entoces tenía su estudio en la esquina de casa.
Tanto tardé en decidirme, que cuando lo hice el hombre había tomado su equipo y cambiado de dirección.
Gracias a San Google, pude ubicarlo y nos reunimos para ver "el caso".
"Quién te hizo este sol?", preguntó enseguida. Me preparé para la clásica defenestración del trabajo de la competencia.
Para mi sorpresa, a mi respuesta le siguió una gran sonrisa de satisfacción: "Yo todavía tengo alguno que él me hizo!!!", respondió.
Vencido el plazo, le envié un sms: "Ok, se hace. Jueves 15hrs está ok?"
lunes, 12 de enero de 2009
Alta literatura

Mi hermana llegó a preocuparse, seriamente, el día que me pescó leyendo los papeles de diario que envolvían los adornos navideños.
Como le sucede a todo el mundo, la maternidad redujo bastante mis oportunidades de lectura. Tal como apunta la genial Vicki Iovine en uno de sus libros, una madre reciente no lee nada que no pueda ser consumido en una visita al baño.
Con este panorama, las crónicas de carreras (o "reis ripors", como las rebautizamos en Trotamundos) fueron un verdadero hallazgo y una nueva oportunidad para Elba La Lectora. Casi sin quererlo, también fueron mi primer acercamiento a algo parecido a escribir, cosa que siempre he deseado y nunca me he atrevido.
No huyan despavoridos, no voy a someterlos a la lectura de mis "obras" (para eso tengo a mis compañeros de equipo).
En esta suerte de nuevo rubro literario, también hay genios. Gente con una capacidad descriptiva tal, que te lleva a visualizar el entorno del relato al detalle. Casi como estando ahí.
Así, un hecho que a simple vista es un montón de gente corriendo hacia un punto, se transforma en una epopeya de dimensiones cuando pasa por estos atletas literatos.
Llorar de risa y de emoción es una constante a lo largo de sus relatos.
Hay unos cuantos para nombrar (siempre es muy correcto decir esto antes de seleccionar a los que de verdad son capos), pero sin duda mis favoritos son: Ernesto Toubes, Carlos Martinatto (El Ramblero Solitario) y Alain Mizrahi (El Gusano).
Clickeando sobre sus nombres, llegan a algunos de los relatos que han sido publicados.
Si sos corredor, leé por lo menos uno de cada uno.
Yo recomiendo especialmente "Cómo joderse bien jodido en 32 lecciones", del Ramblero Solitario.
A quien no le ha pasado...
Disfruten.
