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miércoles, 10 de junio de 2009

Contra viento y la Reina - Race Report de MVD 42K


(dicen que una imagen vale más que mil palabras: igual, no se van a salvar de mi palabrerío. Es alucinante ver casi el mismo instante captado por dos ojos diferentes: la primera imagen fue tomada por Tubino y la segunda por Matute. Gracias! A ambos!)
No quiero arrancar el relato sin antes agradecer a todos los bloggeros por sus mensajes y deseos de éxito. Me hubiera gustado encontrarme con todos, espero que hayan tenido tan buena carrera como la que yo disfruté.
Habrán notado lo que tardé en volver, cosa que se debe pura y exclusivamente a tener que ponerme al día con todo lo que había postergado por la maratón.
Espero que disfruten de la lectura y de "la yapa", que no es tal, ya que les adeudo el Bonus Track del viernes pasado.
Les aviso que decidí no profundizar en las críticas hacia la organización del evento, dado que varios colegas lo hicieron con exactitud en diferentes blogs y pizarras.
No quiere decir que no opine que fue un desastre y una burla, pero no tengo ganas de amargarme. Lo más apropiado será no financiar más faltas de respeto a cargo de este organizador.
Los dejo con el relato y espero poder cumplir con el BT del próximo viernes, ya sin excusas!
Corredora, yo?
Ahora soy maratonista, corazón!!!
Beso a todos.
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(Ud. notará que el presente reporte contiene frases e incluso párrafos enteros que Ud. recordará como de otros corredores o incluso como suyo propio. He leído tantos relatos de carreras, que ya me cuesta discernir que cosas se me ocurrieron a mí y cuales a otros. Es por eso que Ud. podrá ver un * en cada oración que yo recuerde haber leído en otra parte. Confíe en mi buena fe o vaya a quejarse a Magoya.
También notará lo largo y tedioso de este relato. El que avisa no traiciona)

He dicho que, a mi modo de ver, una carrera empieza en el momento en que se decide correrla. Sin embargo, llevo rato tratando de decidir por donde comenzar el relato y no puedo definirlo.
Sería correcto pensar en el día en que Matute “me vendió” la idea? Aquel entrenamiento en el que me deslumbró con sus marketineros argumentos, describiendo un hermoso recorrido y las mil ventajas de hacer el debut “en casa”.
O no sería acertado recordar la Maratón de Colonia 2007? Presenciar por primera vez este tipo de carreras, el debut de tantos compañeros, la emoción de la llegada…
Tal vez ahí empezó todo…
Obviamente, con un embarazo a fines de ese año, la ilusión de prepararme para mis primeros 42k se postergó ligeramente, digamos.
El embarazo prosperó, Clara nació y al mes presenciamos la Maratón de Punta del Este.
Bueno, me la cambiaron de domicilio. ‘Ta bien, no corro en Colonia. Quieren que corra en Punta del Este? Corro en Punta del Este.
(NdeR: no sería descabellado irle deslizando la idea al Gusano: Maratón Nostálgica de Colonia – Where it all began).

La Maratón de Montevideo no estaba en los planes.
El recorrido del año pasado era una amenaza para la psiquis de cualquier corredor, máxime en mí, que ya me conozco y los circuitos repetitivos me tiran abajo.
“Pero este año es diferente – decía Matute- por qué te pensás que la voy a correr?”.
La tentadora propuesta constaba de una largada en las Canteras del Parque Rodó, Rambla Sur hasta la Escollera, vuelta por Rambla hasta Carrasco y retorno a las Canteras.
“Haceme caso: es mejor opción para un debut, porque es más plano que Punta del Este. Y te va a ir a ver más gente”. Tenía razón.
Pero el mejor argumento era otro: se iba a correr 3 meses antes que Punta del Este!
Para una ansiosa incurable como yo, ESE era el buen motivo.

Así, pues, a pura manija, decidí prepararme para correr Montevideo 42k.
El 25 de enero, estando de visita en Melo, inicié oficialmente el entrenamiento pautado en el plan diseñado por Duke.
Casi dos meses más tarde, el infierno de cualquier corredor: la lesión. Aquiles y sus amigos los Peroneos amenazaban con postergar el debut.
Reposo y fisioterapia después, apareció el Coach Kogan para replanificar las 9 semanas que nos quedaban.
“Tranqui – le dije, con gestito de superada – que si no llegamos a Montevideo, siempre está Punta del Este”. La fuerza que hacía para creérmelo, no les puedo explicar.
“Cuchá!!! – me dijo – ‘Ta todo acá!!!”, golpeteándose la frente con el dedo índice.
Y siguiendo sus pasos (como si de Forrest Gump se tratara), llegamos al 31 de mayo…

…………………………………………………………………………………………….


La alarma del celular sonó a las 6:30, pero yo estaba despierta desde hacía rato *.
Me había despertado con una especie de frío, de inquietud.
Sólo recuerdo haberla tenido el día de la defensa de mi Portafolio, el día de mi internación programada para el nacimiento de Lala y el día del examen práctico para sacar la libreta de conductor…

Me preparé mi tazón de té verde y dos tostadas de pan blanco, igual que tooodos los domingos antes de un long run.
Me senté a desayunar al lado de la ventana y comprobé que ya no llovía. El viento apenas movía los árboles.
“AAAAAAAAHHHHHHHHH”*, decía el sms de H.
Toda la semana previa estuvimos intercambiando ese mensaje. No lo decíamos, sólo lo escribíamos para descargar la ansiedad.
Faltaba menos de una hora para que pasara a buscarme.

Luego de la ducha, vaselina “general e irrestricta” y a vestirme con los 134 chirimbolos que estaban cuidadosamente dispuestos en el respaldo de una silla del comedor. Preferí hacer la previa lejos del dormitorio, donde “acampaban” mi madre y mis dos hijas.
Mientras, un Gatorade y una barrita de cereal completaban el desayuno de campeones.
El número de corredor termina abrochado en la calza, así podía dejar de cuestionarme si colocarlo en la remera o en la campera.
Revisé el contenido de la mochila de Jota una vez más: agua, Gatorade, ticholos, pasas de uva, barras de cereal, vaselina, auriculares extra, brazalete para el Ipod…
No sé para que lo hacía, si la noche anterior había hecho todo el chequeo dos o tres veces…*
Tal vez porque ya estaba pronta, ansiosa en extremo y aún faltaban unos minutos para que llegara H.
Podía aprovechar e ir al baño (otra vez)…
O podía comer una (otra) barrita de cereal…
O tal vez me viniera bien tomar un poco (más) de agua…
O de Gatorade…
O comer una banana, para mis reservas de potasio…
O hacer una serie de estiramientos, para ir flexible…
O llevar (más) ropa por si cambiaba el clima…

Obviamente, se me fue la hora entre tanta deliberación y sólo alcancé a despedirme de las tres dormilonas y del noble ciclista que llegaría sobre la hora de largada.

Ni el día de la maratón logré llegar al hall antes que H!
- AHHHHHHHHHHHHHH!!!!*
- AAAAAHHHHHHHHH!!!!!*
- AAAAAAAAHHHHHH!!!*
- AAAAAAAAAAAAAH!!!*

Esta vez, había que gritarlo!
Nerviosísimas, hablando encima de lo que decía la otra, muy caóticas.
Llegamos a las Canteras, estacionando en otro punto que nada tenía que ver con la cuidadosa planificación del día anterior.

Ya había bastante movimiento. Por mis cuentas, había un número de corredores notoriamente superior al año pasado.
Nos ubicamos en la fila de entrega de chips y empezamos a chuzmear a los asistentes.
Enseguida reconocí al Gusano y fui a saludarlo. Se veía TAN dormido, con TANTA modorra y con TANTA cara de “que m*erda estoy haciendo aquí”, que honestamente hubiera jurado que luego de un rato me dejaría sus saludos con nuestros conocidos en común. Se habría lamentado de haberme llamado el viernes para comprometer su presencia? Estaría maldiciendo al pensar en correr a mis humildes 6:30/km? Tal vez…
Pero mientras engullía una mezcla de pasas, nueces y sabe Dios que otras cosas, dirigió al arco esa mirada esquizoide que tienen todos los maratonistas. Ya no habría quien lo parara…
A esas horas, el Troterío empezó a amucharse.
Flor, Ceci, Pato, Panther y Pantera, Presi y Joyce (siempre al firme), El Perla, Julito, Gallo y Nadine, Rita, Ariel B, Zen en chiva, pero con ganas de correr, también la Ingeniera Vicky. Allá también apareció Isma, cámara en mano y con expresión similar a la del Gusano. Calculé que enseguida de la largada arrancaría para el Mc Café más cercano, al grito de “llamen cuando la Gorda esté llegando!”
Me resultaba increíble que algunos de ellos fueran sólo para alentar…es raro, porque yo he ido a carreras sólo para alentar, pero no sé…siempre que se trata de uno mismo, parece más difícil entender por qué lo hacen!!!

La largada estaba evidentemente atrasada, así que había que “retocar” el calentamiento a cada rato. Allá salía H junto conmigo, a mantener el calorcillo en los músculos y la cabeza ocupada en poner un pie delante del otro. “No me hagan rebote!!!”, rezongaba el Pato, que nos corregía la técnica.
Jota seguía sin aparecer, pero como él nunca llega tarde a ningún lado, calculé que sólo era un desencuentro y que pronto divisaría a mi caballero en birrodada armadura.
Mientras, buscar un baño no era mala idea. Era como cuando era chica y mi mamá insistía en que fuera al baño antes de salir de casa, así después no andaba jorobando con ir a hacer pis por ahí. No importa si no tenía ganas, tenía que ir igual.
Acá era lo mismo.
Nadie me sabía decir donde eran los baños. Debe ser porque no existían tales servicios, y los caballeros aprovechaban las ventajas anatómicas que poseen para hacer uso de la vegetación.
Numerosos corredores iban y venían de los clubes de pesca de la Rambla y allá los seguimos, pensando en que los amables pescadores nos prestarían sus baños.
Así fue y sorteamos el primer obstáculo.

Ya la ausencia de Jota estaba mutando mi mal humor en preocupación, así que acepté el teléfono de H y lo llamé.
“Acá estoy, en Ingeniería!”, me dijo con una naturalidad que le hubiera valido morir estrangulado, de tenerlo a mi alcance.
“Y puedo saber qué car*jo estás haciendo ahí a minutos de la largada?!?!?!?”
“Porque de acá los veo venir y los alcanzo cuando ustedes pasen”.
Nunca entendí ese razonamiento, como tampoco entiendo cuando estamos en el shopping y le digo “esperame que ya vengo” y NUNCA está donde se supone que iba a estar…
Y, evidentemente, nunca se percató de mi necesidad de verlo en la largada, repitiéndome su frase de cajón: “te va a ir bárbaro”.
Una especie de talismán protector contra daños y fracasos…
De lo que estoy segura, es de que él estaba más nervioso que yo.
Desde que empecé a entrenar distancias superiores a 10k, el running ya no le resultó simpático a Mr. Reel.
No sólo se lleva a su esposa durante horas, sino que también se vuelve un deporte riesgoso, a su criterio.
Muy a su pesar, aceptó que correr forma parte de mi felicidad personal y se resignó a que me convirtiera en maratonista.
Pero él decidió estar metro a metro en su bicicleta, cosa de hacer primar la razón en caso de que mi humanidad no resistiera la prueba.

Llegó justo para “bendecirme” antes de entrar en la zona de largada. Se fue enseguida, porque quería apostarse para ir detrás nuestro ni bien se dispersaran los corredores (NdeR: cómo si no fuera a alcanzarnos después!!!).

Abrazo a H, sé que saldrá a la disparada por su PR y no nos veremos hasta dentro de un buen rato. “Acordate de todo lo que hiciste para llegar acá hoy”, me dijo adivinando el susto mayúsculo que me agarró en ese instante.
A mi lado, Ale Panther (lista para participar de la 10k) y el Gusano, más despabilado y con menos capas de ropa.
Choque de manos con el Troterío.
Pongo el reloj en función crono.
Ipod con la playlist elegida en boca.
“Disfrutáaaa, dejá el llanto para después del 39!” me decía el Pingüino desde Ezeiza…”El muro está en el 42!”, sentenciaba el Lechuga desde su propia maratón, en Sao Paulo.
Ay, Dió…

Dan la largada (o al menos, las filas delanteras salen desbocadas y las sigo), piso la alfombra, arranco el crono y voy…
Ahora sólo hay que correr para adelante. Y en lo posible, sin parar.
Muchos me dijeron que lo más difícil de la Maratón es entrenar para correrla. Ahora ya está. Esperé mucho por esto, así que cancelo el miedo, la angustia y la ansiedad.
“Ahora sólo hay que correr para adelante, te digo!”

La tecnología me traiciona: el Ipod no quiere arrancar.
Domino el pánico y trato de solucionar el inconveniente con el método “tire y pegue”.
Afortunadamente, el problema es sólo con la primera canción y el resto de la playlist empieza a reproducirse sin problemas. Ufffff
Ahora son los elementos los que joroban: el viento ha aumentado desde que salí de casa y ahora se siente bastante, sobretodo porque lo tenemos de frente.
Me consuelo pensando en que el tramo final será con viento a favor.
Vooolaréeee…oh oh oh…
Ale va a mi lado charlando distendida. Sin dudas, va mucho más cómoda que en otras ocasiones, lo que evidencia sus progresos.
Al otro lado, el Gusano experimenta por vez primera una maratón a 6:30/km. Tal como había prometido días antes, sólo fue necesario solicitarle un tema (“Che, Alain, cómo va Punta del Este?”) para que nos charlara con detalle sobre el particular.
Iba tan enfrascada en la conversación, que no advertí las señalizaciones de los km. Quizás también incidió el hecho de que no existieron tales marcas…
A prudente distancia, Jota nos seguía en la bici.

Ya vemos a los punteros en viaje de vuelta. La pucha, que son rápidos!
A nuestra derecha, una imagen bien distinta distrae a la mayoría: un corredor caído en el cantero central. Varias personas lo asisten, le pido a Jota que pare a ver si puede ayudar. Pienso que pronto vendrá la ambulancia de la carrera, aunque no recordaba haber visto ninguna…

Las noticias para mí tampoco eran muy buenas. El dolor en el cuádriceps derecho, que tan preocupada me tuvo toda la semana previa, empezó a hacerse notorio.
Me concentré en aflojar el músculo*, cosa que no logré, pero tampoco se intensificó la molestia. Decidí entonces “convivir” con el dolor durante el resto de la carrera.

En ese punto, el retorno de corredores empezó a hacerse más fluido.
Los primeros Trotas aparecieron a buen paso: Pato y Panther, Julito, Presi y H.
Saludos y ánimos. H gesticula y trata de decirme algo y que no llego a comprender del todo.
Le indico que estoy bien, por las dudas.
Ale y Alain me dan la noticia (ellos no llevaban a Gwen Stefani al mango!): estaban marcando el retorno en la Escollera.
Sólo con sacar una cuenta fácil, quedé congelada: del 5 (la largada) a la Escollera, 5k…los malnacidos iban a repetir el circuito de 4 vueltas igual al año pasado.
Naaahhhh, no podía ser…
Por alguna razón que no era capaz de imaginar, los que corrían Media tendrían que dar vuelta, pero los que hacíamos los 42k seguiríamos, tal como estaba prometido y publicado.
Tenía que haber un error…
Pero no.
Llegamos a la Escollera, donde estaba el primer puesto de hidratación (“tomá igual, no esperes a tener sed”, recomendó el Gusano). Allí, el responsable de la carrera, el mismo que casi me entregó en mano el kit 24hrs antes…parado en medio de la calle, gritaba y gesticulaba para que girásemos en “U”, sin ninguna explicación aparente.

Yo no podía creer lo que estaba pasando.
Un amigo al que detesto darle la razón, había pronosticado un mes atrás: “si a esta altura todavía no está cerrado el recorrido, no me puedo imaginar lo que puede ser el resto de la organización de la carrera”. Mi querido, creo que ni vos te imaginabas las cosas que pasaron este domingo!

Furiosa y descolocada, me dediqué a maldecir hasta hartarme.
Marido – que me conoce – no decía nada.
Ale y el Gusano – como si conocieran mis reacciones – seguían acompañando calladitos.
Había que repensar todo. Era otra carrera. Había que soportar ese viento del demonio CUATRO veces, había que pasar una y otra vez por los mismos lugares, con la desmotivante certeza de que los vería CUATRO veces, incluyendo el “delicioso” repechito del Gas…
Bueno, yo me había preparado para correr 42k, no importa donde fueran.
“Voy a terminarla, aunque los 42k sean dando vueltas a la manzana!” fue la decisión final, festejada con un “Eso es un hombre, car*jo!” que gritó el Gusano.
Y ya recuperado el humor y el ánimo, seguimos avanzando.

Pasamos por la largada rumbo al retorno previsto antes del monumento al Holocausto.
Para mi sorpresa, la caterva Troteril había aumentado: a los presentes, se habían sumado los Butiaceros, Popoto y AleB con Mili.
Pegamos la vuelta alrededor de unos flacos que oficiaban de puesto de control y marchamos rumbo a la segunda vuelta.
Allí nos dejó Ale, completando su carrera, y preparándose para esperar a David que al ratito terminaría la 21k en un tiempazo.
Alain seguía muy campante y quise liberarlo de cualquier compromiso. “Mirá, si me siento bien, hago los 42”, me dijo en un tono como el que yo usaría para decir “Podría aprovechar para hacer un kg de milanesas, así me quedan para congelar”. Una cosa así.

Yo, feliz.
El Gusano es un pacer de lujo, nunca se movió del paso previsto y eso fue fundamental para mí.
Más atrás, Jota seguía pegado a nosotros y empezó a recibir todas las solicitudes: “tomá los guantes”, “pasame una barrita”, “andá preparando los ticholos”, “tené a mano el Gatorade”. Necesitó poco rato para agarrar la dinámica y luego hasta canchereaba sacando fotos. Más allá del hecho de que es mi marido, opino que no debe haber otro tipo en la Tierra como Jota.

Sin embargo, el buen momento pasó pronto.
La segunda lucha contra el viento en el repecho del Gas me trajo a la peor realidad.
Aún cuando lograra reponerme y terminar bien la vuelta, todavía tenía dos pasadas por delante.
Ya tenía mis dudas de ganarle a esta ida, por lo que veía completamente improbable que pudiera encarar con éxito dos instancias más.
El dolor del cuádriceps se intensificó entonces, para argumentar mi imposibilidad.
Este es uno de los dos momentos de auténtico sufrimiento en toda la carrera.
Fue muy útil recordar las múltiples lecturas que me facilitó H, donde estas situaciones de auto boicot y desánimo se describían perfectamente.
Con todo el peso de la psicología moderna, me dije:
“PONETE A CORRER Y DEJATE DE JODER!”
Me encantan la sutileza y la argumentación profunda.
Lo cierto es que mis amigotes estaban de nuevo a la vista, por lo que la maldita segunda vuelta estaba terminando.

Y más gente se sumaba! Ahora era el Colo (de la gente) y la familia Kogan casi en pleno: Agustín, Lula y el Coach Edgardo, cumpliendo su promesa de acompañarme en los últimos 21k. También veo a algunos de los mediomaratonistas (arribados hace rato, por supuesto). Allí está H alentando y luego de un intercambio de gestos, entiendo que el PR será para la próxima…
Una de esas manos terminó agarrando la campera que empezaba a fastidiarme, al tiempo que el Coach se subía al dueto que formábamos con Alain.
Es muy probable que muchos lectores no conozcan a estos dos hombres. Algunos quizás conozcan a uno de ellos. Pero los que tienen el gusto de conocer a ambos, se imaginarán el rosario de saludos que intercambiaron con prácticamente todos los corredores que cruzamos. Y pensar que algún ilustre lector bloggero se ha despachado en cuanto al volumen de gente que yo saludo…

No puedo recordar bien si ese fue el momento en que nos cruzamos con Julito, que había decidido abandonar.
Ya lo habíamos visto muy acalambrado y, evidentemente, el cansancio por la mudanza el día anterior estaba pasando factura.
Lo animamos como pudimos, con la certeza de que la próxima le dará revancha.
ARRIBA JULIUS!!!

Avanzábamos y los diálogos entre el Coach y el Gusano merecían suspender la playlist. Soy consciente de que no le hago justicia, pero vale la pena reproducir el diálogo con las indicaciones del Coach:
Edgardo: cucháaa! No te apurés, Gusano, que todavía le queda una vuelta!
Alain: si yo vengo tranquilo! Vengo al paso de ella! Vos venís bien, Elba?
Elba Reel: (inspira, lleva aire al abdomen, expira) estupenda (idem anterior).
E: callate, vos! Ya te dije que no hablés! Vos corré!
ER: (asiente con la cabeza, prosigue la rutina de respiración aprendida en clase de yoga).
E: Jota!!! Vamos a darle Gatorade y una barrita!
J: acá tengo Gatorade y hay ticholos también, no sé que prefieren…
E: qué grande el Jota! Cuchá, Elba! Tenés que tomar algo y te conviene comer también. Gatorade y barrita está bien?
ER: (sigue respirando) sí, perfecto.
E: pero no te digo que no hablés???!!!???

Ya estábamos en el retorno de la tercera vuelta y veo venir a Flor al trotecito. Quiero saludarla al grito de “Flower Poweeeeeer!!!”, pero el rezongo del Coach me hace reprimirme. Atino a hacerle un pequeño aplauso de agradecimiento.
Pregunto por su rodilla y parece que seguía doliendo.
Así fue, porque luego de unos metros tuvo que dejarnos.

No pasó mucho hasta que vimos a Duke. También había “amenazado” con acompañar unos km y allí estaba. Me comenta que me veo en buenas condiciones luego de casi 30k.
“No la distraigas!” vocifera el Coach y seguimos corriendo, aunque yo más animada por el comentario.
Cerca de Playa Ramírez cruzó a la senda contraria y desapareció cual Houdini.

Así quedamos al retorno de la tercera vuelta: los mismos tres que la habíamos iniciado.
A modo de festejo, el Gusano y el Coach entonan famosas retiradas de murgas.
No sólo eso: BAILAN mientras corren y cantan.
ES MÁS: me contagian la euforia a mí, que no me gustan las murgas, y ensayo los clásicos movimientos de manos que se ven en Carnaval. Tengo que estar suficientemente alcoholizada para cantar cualquier cosa, máxime si se trata de murga.
La imagen es más cercana a tres fugados de un neuropsiquiátrico que a tres corredores.
Tanto les festejo la gracia, que hacen un repaso por las retiradas murgueras de los últimos 20 años.
Yo llevo “Move it” en el Ipod, un tema para correr que me mola* como pocos.
“Estoy tratando de escuchar a Technotronic!” les grito, recibiendo una buena reprimenda del Coach y un gesto nostálgico del Gusano. Seguro Technotronic sonaba en esas fiestas dionisíacas que ofrecía por aquellos días en Lyon…

Se terminaba la tercera vuelta y las sorpresas no paraban de llegar.
Apostados en la curva de las Canteras, Viru y Toto esperaban para sumarse.
Abracé a la Flaca con fuerza y todo parecía un raro deja-vú de Colonia 2007. La diferencia es que yo no había bajado de horas de avión para ir a acompañarla!!!
Un fotógrafo en bicicleta me distrae un momento. Es Tubino registrando el evento y dándome ánimos para la última vuelta.

Iniciamos la última vuelta! Mi ánimo crece casi a niveles de euforia: llevo algo más de 03:30 hrs y me siento estupenda para encarar esos desconocidos 12k.
Alain decide que ha sido suficiente y se despide luego de haberme acompañado 31k, algo invaluable para mí.
Se nos une Zen, que había tirado “la chiva” por ahí y había hecho la Media con Ceci.

Pero este buen momento también se terminó.
El viento se me hacía insoportable, si bien me sentía física y mentalmente fuerte.
Tenía la sensación (después comprobé que efectivamente era así) de que el viento había aumentado considerablemente desde que habíamos largado, 4 hrs antes.
No era descabellado, ya que en ese momento teníamos cielo cubierto y ahora estaba casi despejado. El ventarrón se había llevado las nubes.

No había manera de avanzar.
Los pasos eran cada vez más lentos y cortos, los ojos se me irritaban y el ánimo se perdía.
Sin dudas, fue el peor momento de la carrera. No pensé en abandonar, sólo tenía la sensación de que no llegaría nunca.
Me salvaron mis pacers, que armaron una auténtica barrera de contención y me dejaron corriendo detrás de ellos, con lo que la situación mejoró notablemente. Jota, mientras tanto, seguía detrás de mi a prudente distancia (NdeR: y haciendo cosas útiles, como parar en la estación de servicio a reponer el Gatorade!).

La organización de la carrera no facilitaba las cosas, tampoco.
Cumplidas las 4 hrs de carrera, levantaron el corte de calles y quedamos librados a nuestra suerte.
También aprovecharon y levantaron el puesto de hidratación y control de la Escollera, con lo cual demostramos ser deportistas de ley, dado que nadie se hubiese enterado si pegábamos la vuelta 300 mts antes…
Pero fuimos hasta donde correspondía y allí repetimos el giro, como si todavía estuviera la mesa que debió haber estado, con el agua que debió haber estado…

Llevar el tránsito a la espalda me tenía nerviosa y desconcentrada, por lo que propuse ir por la vereda.
Todos lo hicimos, incluso Jota.
El viento ahora era a favor, pero se sabe que no compensa el desgaste sufrido con viento en contra*, así que el progreso era más evidente, pero el paso seguía siendo lento.
Lo que aumentaba era la ansiedad.
Todos bromeaban, Viru sacaba fotos y junto a Toto contaban algunas anécdotas de viaje.
Edgardo seguía atento a la hidratación y la comida. Lo necesitaba: la lucha contra el viento me estaba haciendo pedazos.

En determinado punto, H se sumó. No queríamos hablar, pero no podíamos evitar la euforia. Ya casi estaba…
Viru seguía sacando fotos y rememorando su debut en Colonia. Se rió con ganas cuando me vio agarrar del brazo a Edgardo para subir y bajar los cordones de la vereda!

(se vienen los momentos finales del relato y esto puede ser extremadamente paloma. Si Ud. tiene hipersensibilidad a la palomería, dosifique con precaución)

Creo que recién me avivé de lo que estaba pasando cuando doblamos por la curva de la Ramírez.
Será porque las suelas de tooodos mis championes conocen de memoria ese tramo.
No sé…
Sí me acuerdo de pensar “mirá bien todo, acordate de cómo está todo, porque en unos minutos vas a terminar la primera maratón de tu vida”.
Siempre creí que al ver el mojón del 42 iba a llorar con ganas. No fue por el mojón, ya que no existía, sino por la emoción de ver a toda esa gente esperándome.

“El día que cruces el arco de una Maratón tu vida cambiará para siempre”, decía uno de los atletas de Spirit of Maratón.
Pienso que debe ser por esa sensación de poder que nos invade. Esa certeza de que, si pudimos correr esa imposible distancia, seremos capaces de superar cualquier cosa. Tenemos el espíritu para lograr cualquier cosa.

La visión borrosa de ese arco rodeado de amigos, se entreveraba con los recuerdos de todo lo que me había llevado hasta ahí.
Mi primera 10k, la lesión de Aquiles, los long runs de domingo, los reportes de BA2007, el primer día del Plan bajo la lluvia de Melo, mi vieja fractura de Tibia, el Supporting Team de Colonia y el Trotapuesto de Punta del Este, los solitarios entrenamientos de verano, las competencias de atletismo en el liceo (que siempre miraba de afuera, por inútil)…
Todo era una masa de emociones apretándome la garganta.

En algún momento, mis compañeros me dejaron sola frente a la meta.
Es increíble como el sentimiento se repite y cada vez que encaramos ese arco, nos sentimos medallistas olímpicos*.
Estoy segura que ni la que ganó estaba tan feliz como yo, que fui la última.
En ese momento, yo era la Radcliffe haciendo pelota la plusmarca mundial.
Era Deena Kastor, ganando el bronce en Atenas.
Era la mismísima Joan Benoit, saludando con su gorro blanco a la entrada del estadio en Los Angeles.
Crucé el arco buscando a Jota, deseando que estuviera con una hija en cada brazo, sabiendo que no sería así. Demasiado rato y demasiado frío para las gordas.
Sé que me abrazó y nos empezamos a reír como unos tarados, olvidándome por completo del crono, que siguió de largo.
Después, una horda de Trotamundos me rodeó entre abrazos, besos y felicitaciones.
Y yo me dediqué a disfrutarlo, tal vez en igual medida que disfrutaba de haber logrado el objetivo.
Porque eso de que me tanta gente me aplauda, a mi no me pasa muy seguido!*

Así, pues…Elba Reel le ganó a la Reina.
Ya lo dije, pero siempre es preferible pecar de reiterativa que de omisa: GRACIAS.
A todos los que en innumerables maneras estuvieron en toooodo este proceso.
Capaz que igual hubiera podido, pero seguro no hubiera estado tan bueno.

Y como siempre y más que nunca:
CHE, CUÁNDO ES LA PRÓXIMA!!????
......................................................................................................................................................
Sí, señores: le gané a la Reina.
Y me hicieron sentir como una Reina, con todo y séquito!
Imposible dejar de repetirla en el Ipod, fue el tema que cerraba la playlist que elegí para la maratón: "see that girl/watch that scene/you are the dancing queen"
Vale cantar. Y desafinar mucho!
Hasta el viernes.

viernes, 29 de mayo de 2009

Explota, explota mi corazón

Ah, sí.
Parecía que no iba a llegar nunca, pero llegó.

Anoche, además de acompañar a Butiá en su corrida-retorno, finalicé oficialmente el Plan de mi Coach.
El famoso marcadorcito verde pasó por el último renglón.

No puedo, por más que intento, hilar un párrafo con esta masa de sensaciones que tengo.
Me salen palabras sueltas: ansiedad, nervios, emoción, alegría, euforia, inseguridad, fortaleza...

Desde que arranqué a escribir este blog, nunca me quedé en blanco a la hora de elegir un Bonus Track.
Era sólo cuestión de chequear las distintas listas de reproducción que utilizo. Alguna canción siempre transmitía (por su título, contenido, etc) el clima del post de viernes.
Hoy no.
Es que debería incluirlas todas, porque a lo largo de estos 4 meses de preparación, todas esas canciones han pasado por mis entrenamientos.
Todas han contribuido a vencer el cansancio, la desmotivación y el miedo a no poder.

Pero tengo que decidirme, injustamente, a recomendar una sola.
La elegida es una auténtica rareza en mi biblioteca musical.
Y todo esto es muy raro en sí mismo.
Correr 42km? A quién se le ocurre?
Sino, miren.
Me cito a mí misma en oportunidad de la Media Maratón de Piriápolis 2007:

"Ya estamos en la rambla una vez más. Miro el arco a lo lejos. Pucha que está lejos todavía. Vamo’, carajo. Arco de mie… y la re p… madre que te parió. Voy a llegar, vas a ver, gateando aunque sea. Vamo’, vamo’. Y no corro más, tampoco. Es una tortura esto. Encima, una maratón es el doble que esto. ‘Tan todos locos. Pero esta la termino, vas a ver, hijo de mil p….”
(...)
"Si alguien me hubiera dicho (hace poco más de un año) que correría 10k algún día, me hubiera reído un rato…
Si alguien me hubiera dicho (después de la Nike 2006) que correría 21k, me habría costado parar de reírme…
Si alguien me dice hoy que alguna vez correré una maratón… no sabré que contestarle…"

Es raro...
No estamos muy bien de la cabeza, los que corremos.
No podemos extenuarnos al borde de nuestra capacidad física, y enseguida empezar a pensar en la siguiente carrera. Estamos mal.
Por lo menos, mantengamos una coherencia. Elijamos a un tipo que NUNCA estaría en mi lista.
Pero hoy está.
Porque el domingo corro mi primera Maratón.
Y estoy que exploto.

She bangs - Ricky Martin

Vale cantar. Y sacarse los prejuicios, que es un tema fabuloso para correr.
Y vale también prenderle unas velitas al amigo Filípides.

Buen finde, el lunes les cuento.
Espero!

jueves, 21 de mayo de 2009

Todo lo que cabe en el Tapper

El domingo pasado, en compañía de H y Matute, completé los 20k que marcaba el plan. Fue el último long run previo a Montevideo 42k.
Se mezclan mucho las emociones. Por un lado, la entrada al tapper indica la concreción de una meta: completar el entrenamiento específico. Pero también hace salir el lado oscuro de todo objetivo que está por cumplirse: qué pasa después? El día después, digo. Cómo será el 1º de Junio???
Alpino posteó una entrada muy interesante en su blog, justamente hablando de los líos en que se han venido metiendo "grossos" del deporte "el día después" (NdeR: no deja de aliviarme el hecho de que no sea el oro olímpico lo que está en juego, así que lo mío seguro será menos dramático!).

Como para "condimentar" la espera del Día M, mi hija mayor está atravesando una crisis de berrinches de proporciones. Convengamos que el conflicto arrancó a fines de Noviembre de 2007, días en los que supo que tendría una hermana.
Hace casi 10 meses del nacimiento de la peque, y la mayor sigue responsabilizándome exclusivamente del hecho. La cosa, más o menos, es así: "te banqué que la tuvieras en la panza, me aguanté que le dieras la teta...pero ahora que sabe sentarse y está por gatear...bajala de la úpa de una vez!!!"
Estamos a un año y pico de que los alienigenas abdujeron a mi hija tranquila y me dejaron una salvaje incivilizada, con su bello aspecto...
Así las cosas, esta primer semana de tapper ha ido pasando entre visitas a la Directora del Jardín y concertación de entrevista con la psicóloga de la institución.
La buena noticia es que perciben la situación como "normal"...ahora entienden por qué le tengo fobia a esa palabra!!!????
Obviamente, aquellos lectores que sea padres imaginarán que esta situación nos ha regalado unos deliciosos intercambios de argumentos con Marido. Es muy loco ver a dos tipos con un mismo objetivo y planteos tan diferentes. Dialogar, negociar, comprender...conceptos de los que podemos hablar con propiedad en otros ámbitos, parecen inaplicables en una discusión sobre crianza. De a poco, sin embargo, las cosas parecen enderezarse.
Y el círculo virtuoso empieza a rodar: más seguros los padres, más tranquilos actuamos, mejor se comporta la mayor, menos demanda la menor, y así...
Dicen que lo que no mata, fortalece!

El martes pasado, el plan marcaba 10k.
Nuevamente, la firme compañía de H y Matute hicieron que la corrida fuera amena y, en mi caso, con función psicoterapéutica.
Tan metida estaba en los avatares de mi vida familiar, que me pegué al paso que marcaba H (NdeR: que anda volando propiamente, me consta que iba sobradita).
Sin proponérmelo, sin siquiera pensar en la posibilidad...marcamos 57'52" para 10k!
Mi objetivo de la Nativa! Mi objetivo de la San Felipe! Esa sub-hora que tanto se me había resistido, finalmente cayó.
Sin duda, fue una inyección de autoconfianza y un exceso (para mis condiciones, claro) dentro del tapper.
Pero quien me quita lo bailao!

Ayer miércoles, llevamos a la mayor a una consulta médica de rutina.
La cosa se movía con lentitud, así que salí con Lala al patio interno que tienen los consultorios: un pequeño jardín con una rampa que lleva a la cafetería del lugar.
Cual no sería mi sorpresa, cuando Lala me dice "Vamos a correr?".
Así nos alternamos, primero ella y luego yo (de botas), subiendo y bajando la rampa al grito de "Hasta arriba, hasta arriba y más allá!"
Todo, ante la mirada atónita del padre, que presenció nuestro primer entrenamiento conjunto de cuestas!!!
Creo que fue la "reconciliación" que necesitaba con mi hija: volver a disfrutar de jugar juntas.
Ya que arranqué el post "robándole" a Alpino, hoy aprovecho y le robo en doblete! O no les hice acordar al post de su hijo armando un recorrido de Triatlón???

Hoy me tocan 12k y la entrevista con la psicóloga.
Mañana, Bonus Track y les cuento...

viernes, 15 de mayo de 2009

Qué es ese olor?

Otra semana complicada para postear.

Ya tengo listo el relato de la Media de Punta del Este, pero llegó el viernes. Y quien los aguanta si les meto una crónica de carrera en vez de música.


"Hay olor a viernes!", dice siempre Matute. Ese "olor" ciertamente refiere a ese afloje que se siente al saber que empieza el fin de semana.

En mi caso particular, hace tres años que los viernes es un día como cualquier otro.
De hecho no tengo viernes, ni feriados, ni vacaciones en mi “trabajo”…mal puedo sentirles olor alguno!

Pero sí tengo esa sensación de que algo está pasando, algo diferente.
Este domingo haré mi último long run antes de la Maratón de Montevideo.
Luego, a descansar.

Quedan 16 días. Me cuesta hablar de otra cosa que no sea la Maratón.
Estoy muy expectante. Quienes me rodean, seguro corregirían “expectante” por “imbancable”. Es posible. Hay días que yo misma me tengo podrida.

La misma euforia me provoca arranques de “mujermaravillismo”: me siento poderosa, salgo a correr 15k con la misma actitud con la que antes cruzaba a comprar pan. Salgo en días como el miércoles pasado, con lluvia casi horizontal y un viento que parecía venir de todas partes (menos a favor, se entiende).
También estoy transitando la “superación maiténica”. Cuido celosamente mis 56kg: rechazo manjares con gesto adusto y sólo me permito algún exceso los domingos. Veo las tabletas de chocolate que han invadido los comercios con el frío. Paso de ellas, sabiendo que en el 32k cada kg de mi cuerpo pesará como un piano.
Miro incrédula a quien me pregunta si le voy a poner tuco a mi pasta…hasta me preparé mi propio aderezo a base de aceite de oliva y hierbas.
Sí, creo que “imbancable” aplica mejor en el párrafo anterior…

Ayer a la tarde pagué mi inscripción a la Maratón…
Lo digo casi en un susurro, porque fue (simbólicamente) el momento en que pensé “ya está”. Fue como un dar la palabra, pero pagando, claro.

Anoche invité a Marido a ver “Spirit of Marathon”, el documental que recibimos como regalo de fin de año en la Trotaparty.
Me reí, lloré, me identifiqué, admiré, soñé.

Decía que quedan 16 días. Y sin dudas, HAY OLOR A MARATÓN!!!

“Smells like teen spirit” – Nirvana

Vale cantar. Y conseguirse el remix que se hizo para Body Combat, disciplina que ya tendrá su atención en este blog.
Les linkeo la versión original porque es absolutamente disfrutable, pero recomiendo el remix para corretear por ahí.

Buen finde.

viernes, 8 de mayo de 2009

Bajá un cambio

Ya sé. Quedé debiendo el relato de la Media de Punta del Este.
No he podido terminarlo y se me vino encima el viernes. Me pareció peor volver a fallarles con el Bonus Track. Así que, priorizando, elegí cumplir con la sección estable.
Y tenía ganas de recomendar este tema!

Estoy sorprendida.
Ya sabemos todos que lo único permanente es el cambio: los chinos se encargaron de descubrirlo hace un par de miles de años.
Con esa premisa, que lo que hoy es "a", dentro de un rato sea "z", no debería agarrarme desprevenida.
Pero mi estructurada cabecita no puede con estas cosas. Los que padecemos inseguridad crónica tenemos una necesidad visceral de rodearnos de rutinas y planificaciones.
La ilusión del control, que decía el Maestro Oogway.
Hace un par de días, me llamó Matute. En pocos minutos, me informó que se bajaba de Montevideo 42k y que el motivo era que el recorrido no sería el prometido.
O sea: me quedé sin compañero de maratón y con una carrera diferente, todo en la misma llamada.
Desde ese momento hasta el día siguiente, fui y volví de tantas opciones como se les ocurra.
Charlas con el mismo Matute, con H, con Marido y con todo aquel que estuviera dispuesto a escuchar que iba a correr 5:30 hrs (con suerte) con containers por todo paisaje...

Basta.
Como cuando Neo se animó a parar las balas.
Como cuando Paul Bettany demoró su saque en "Wimbledon".
Pelota al piso y pensar la mejor opción.

Hasta este minuto, sigo como estaba.
El objetivo sigue siendo Montevideo 42k, aunque sea dando vueltas a la manzana de mi edificio.
Al día de hoy, restan 23 días.
Mucho es lo que puede cambiar de aquí a allá, incluso la decisión que leyeron dos renglones antes.

Mientras, ayudemos a la sesera a pensar mejor y a los músculos a transformarnos en gacelas.
Una novedad muy provechosa del plan del Coach Kogan son los estiramientos programados.
A mi me han resultado tan beneficiosos, que incluso he agregado algunas sesiones, por ejemplo cuando estoy jugando con mis hijas en el piso.
Y no crean que soy fanática de las elongaciones (de hecho, soy muy poco flexible), pero la diferencia es notoria.

El sábado pasado, antes de la Media de Punta del Este, me regalé una sesión de estiramientos en la Playa Pocitos.
Vale la pena, si lo pueden hacer, porque la temperatura todavía es soportable y no hay mucha gente. Eso contribuye a meditar, también.
Sobre carreras y sobre cosas mucho más trascendentes.

Me acompañé de mi reciente adquisición: un Ipod Nano que mejora notablemente la experiencia musical respecto al reproductor de MP3 de mi celular.
En el Nano, sonó repetidamente este tema.
Les linkeo el video de mi versión favorita. Conste que pensé en utilizar la de "Meet Joe Black" o la de "50 first dates", ésta última como "bandera blanca" para mi amigo Matute.
Pero ninguna logra emocionarme como la que logró este hombre, apenas con su voz y un charango...o como sea que se llame ese instrumento.

"Somewhere over the rainbow" - Israel Kamakawiwo'Ole

Vale cantar. E intentar dejar de tararearla el resto del día!!!

(edito esta parte porque me olvidé de algo FUNDAMENTAL)
Dedicado especialmente a mis amigotes H y Matute, porque sé que les gusta. Aunque hayan tratado de apaciguarme invitándome con un pancho y una coca, les tengo afecto.
Se puede creer que esta canción sonó mientras discutíamos los pormenores de la Maratón, helado de por medio???

Buen finde a todos.

lunes, 4 de mayo de 2009

Y no nos dejes caer en el esguince, amén

Habrán visto que este blog se tomó el fin de semana largo.
Correspondía.
Fue sin previo aviso, pero nadie protestó. Será que se lo imaginaban, será que todos salieron despavoridos a disfrutar de los tres espectaculares días lejos de las computadoras.
Bien hecho.

Como sea, les adeudo un Bonus Track.
Y está relacionado con lo que comentábamos en la entrada anterior: la proximidad de "El día M".
Al día de hoy, restan 27 días para largar mi primera Maratón.

No sé ustedes, pero a mi me agarra esa pequeña psicosis de que un accidente tonto me puede dejar afuera.
Ayer corrimos la Media Maratón de Punta del Este, y buena parte del recorrido llevé los ojos contra el piso, buscando pozos o ALGO que atentara contra la integridad de mis pies.
Tuve el gusto de saludar a Tubino, y casi no decía en voz alta que ya está mejor de su Aquiles. No sea cosa que le dé por arrepentirse y se resienta.
Y así andamos: los que están lesionados, rezando por recuperarse...los que nos recuperamos, rezando por no recaer...los que están sanitos, rezando por que no les "peguemos" nuestras lesiones cual Gripe Porcina...

Así andamos: desesperados porque se viene la fecha, loquitos de ansiedad porque llegue de una vez!

Livin' on a prayer - Bon Jovi

Vale cantar. A los gritos, como cuando era adolescente y moría por Jon y sus amigotes...

Termino el relato de la Media y lo subo.
Saludos a todos.

lunes, 27 de abril de 2009

A Medias

El domingo completé un long run de 27k por primera vez en mi vida. Gran parte del recorrido lo realicé con H, quien me hizo caen en la cuenta de CUAN cerca está la Maratón de Montevideo.
Si cuento el "tapper", ya estoy a mitad de camino (NdeR: se le denomina "tapper" al período previo a la competencia - usualmente, la penúltima y última semana - en la que se baja la carga de entrenamiento con el fin de que el cuerpo "absorba" el trabajo y llegue descansado a la carrera). Y hablando de mitades, el próximo domingo se corre la Media Maratón de Punta del Este, que figura en mi plan como parte del entrenamiento.

No puedo dejar de pensar en como todo es tan relativo.
La única Media que corrí fue la de Piriápolis 2007, y recuerdo los nervios y la expectativa que tenía ya desde la semana previa. Me parecía una hazaña lograrlo.

Hoy la cosa es muy distinta. No vayan a pensar que le he perdido el respeto a 21k, no señor.
La diferencia está en como está clasificada. Esta Media es un objetivo intermedio, apenas un mojón más de tantos que, sumados, me llevarán a mi GRAN meta: Montevideo 42k.

Cada día, esa meta se hace más presente y ocupa más espacio: llena los pensamientos, las conversaciones y las planificaciones.
El domingo comprobé que pasé lo que en aeronáutica llaman "Punto de no retorno". En ese punto, hay que decidir si dar la vuelta o de lo contrario, el combustible no alcanzará para retornar al punto de salida.
O sea: ya llevo entrenado más de lo que falta para completar el plan. Si no hay lesiones por delante - Filípides no lo permita - sólo un terremoto o cataclismo similar pueden apartarme de esa Maratón.

En la puerta de la heladera está el plan de entrenamiento. Prendido con imanes, convive con el número de delivery del super y los dibujos de Lala.
Sobre la heladera, tengo un pequeño marcador verde flúo.
Cada día de entrenamiento, luego de la ducha, voy a la puerta de la heladera y repaso con el marcador el renglón que corresponde a ese día.
Después, miro. Miro cuanto he hecho, miro cuanto falta. Me inquieto, me emociono, me alegro, me impaciento, visualizo la largada, visualizo la llegada, visualizo mil situaciones en medio de esos dos puntos.
Entonces, abro la heladera e invariablemente, termino comiendo algo que no debo...

viernes, 27 de marzo de 2009

Infiernitos personales y desgracias infernales

Al fin viernes, estimados/as. Un viernes cargadito, les diré.
Habrá Bonus Track, claro. No debe faltar el disfrute.
Y como de buenas y malas se compone la vida, una "mala" es que recaí de la lesión y otra vez estoy quietita.
A decir verdad, el dolor se "trasladó" hacia el lateral izquierdo del pie.
En la consulta particular que finalmente terminé pagando, el deportólogo me contó que en ese lugar hay unos músculos llamados peroneos.
Parece que los tipos son de lo más solidarios con Aquiles y al verlo inflamado, se prendieron también.
La parte positiva es que el tendón no está roto. Acostada sobre la camilla, el doc presionó los lados del gemelo y el pie se movió involuntariamente...un precioso reflejo que nunca había visto.
La parte fea es que tengo estoy en cero de nuevo: ultrasonido, hielo, elongaciones, Ibuprofeno (ni siquiera puedo Diclofenac, por estar amamantando)...y de correr...casi ni hablar.
Sólo tengo autorizado un suave trote por pasto o bici.
A nueve semanas de la Maratón de Montevideo, estas 3 semanas parada no son un knock out, pero sí una buena caída a la lona...
Dicen que no hay que levantarse hasta que el conteo del juez llegue a 8...
Estoy fuerte para seguir, pero si la cosa viene mal, no voy a dudar en tirar la toalla.
Que tampoco soy Cris Namús, reconozcámoslo!

Esta semana también me dí un buen golpe de realidad.
Si tienen un minutito para leer ESTE POST de El Blog de Alpino, van a entender por qué se los digo.
Les adelanto que en futuras comunicaciones estaré actualizando noticias del "Amandatlón", como lo bautizó Pepé.
Desde ya, agradezco a todos los que quieran sumarse a este proyecto, ya sea participando o simplemente difundiendo la iniciativa.

Estaba totalmente devastada por la lesión, pero estos "baños de realidad" me hicieron volver al básico, elemental y trillado: GRACIAS (a quien corresponda), porque tengo a mis hijas sanas y felices, porque tengo salud para ayudarlas a crecer y disfrutarlas.
Fue un piñazo que necesitaba, pero tan fuerte...lo de Amanda es un uppercut de la Cris y sus guantes rosados...

Damas, caballeros...
Lamento que el clima de este blog no sea lo festivo que un viernes merece.
Le prometí a mi estimada H un BT dedicado a ella y las cuestas asesinas de Maroñas.
En honor a la verdad, no es éste el tema que había pensado.
Pero lo usé mucho, en aquellas semanas de duras cuestas en la Facultad de Ingeniería, cuando el objetivo era bajar la hora en 10k.
Y es EL tema para hoy...cada cual tiene el suyo, y transitamos la autopista de salida o la del infinito espiral que nos mantiene ahí adentro...

Que de todo dolor salgamos fortalecidos, que de todo dolor aprendamos...

Highway to Hell - AC/DC

Vale cantar. Y hacer un pogo furibundo, que nos libere de la ira, el llanto y la impotencia.
Buen finde para todos.

martes, 10 de marzo de 2009

Nunca me gustó Aquiles.

(bueno, Brad Pitt encarnando al Aquiles de la película "Troya" puede constituir la excepción al título...)

Nunca me gustó. Ya de pique, cuando leí por primera vez "La Ilíada" en el liceo, ya no me gustó.
Años después, la volví a leer y siguió sin gustarme. Yo era muy hincha de Héctor.
No me extraña que el tendón más hijoeunagranputa de nuestro cuerpo lleve su nombre.
Este Aquiles, el de mi pie izquierdo, empezó a "cantar su cólera" hace ya unos cuantos días. Me empeñé en ignorarlo, pero el tipo es persistente. Y convincente.
Dado que duele aleatoriamente los días que se le antoja, cada día es una aventura. No sé si podré entrenar o no, si va a doler al despertarme o no, si esperará al momento de la corrida...

Tal vez este sea un buen momento para compartir con ustedes un tema demorado.
El 25 de enero pasado no fue un día cualquiera. Fue el inicio del Dukeplan: entrenamiento específico para maratón.
Mi amigo Duke me preparó este plan nivel principiante para lo que es, hasta el momento, mi mayor desafío deportivo: correr una maratón "de las de verdad"...42km 195mts...

La fecha es el 31 de mayo de 2009: Maratón de Montevideo
El debut será en casa. Esto tiene una doble función: honrar mi amada Rambla, que tantos km me ha visto correr...y asegurarme de que si algo falla, en minutos estaré en mi casa...o en el sanatorio de mi mutualista!!!
Sentimientos al respecto? Fluctúan. Hay días en que quiero que sea YA, que siento que puedo correr lo que sea. Otros días muero de miedo. Miedo al fracaso, a arruinarlo con una mala decisión, a lesionarme...

Aquiles no eligió un buen momento para ponerse a molestar. Los "diagnósticos" primarios de algunos de mis compañeros incluyeron: pierna izquierda más corta que la derecha (Prefontaine también las tenía así, y mirá...), leve pronación hacia adentro, uso de zapatos apretados en el talón...qué se yo...

El próximo viernes tengo consulta con la fisiatra.
Esperemos que Aquiles se contente con una humilde ofrenda de hielo y antinflamatorios inocuos para lactantes.
Por las dudas, le voy a prender unas velas a su coterráneo Filípides, que de esto sabe bastante...

Wish me good luck...

PD: hablando de logros deportivos, vayan las felicitaciones para Ilu por haber conseguido con éxito su primera carrera. Una nueva adicta está entre nosotros!